El Depósito Controlado de Pinto en numerosas ocasiones ha abierto sus puertas a distintos científicos y observadores de la fauna que se acerca a las instalaciones. En concreto vamos a referirnos en esta ocasión a la Cigüeña blanca (Ciconia ciconia).

Mediante fotografías se consigue capturar la información que estas aves portan en sus patas. Se trata de unos emisores o códigos en anillas que dan puntual información de sus movimientos, y que son colocados por anilladores especialistas.

Los datos recogidos en las observaciones, permiten hacer un seguimiento de las rutas migratorias, áreas de descanso y de invernada, etc. además de proporcionarnos información básica sobre la biología de las aves tales como las tasas de supervivencia, fenología, éxito reproductor, tamaños poblacionales, etc. Y por último, dichas lecturas se envían a los respectivos Institutos de Anillamiento de los países de Europa donde se comprueba la distancia recorrida y los periodos de hibernación en España.

Durante varios años, personal de la asociación NAUMANNI centradas en el seguimiento y anillamiento de cigüeña blanca y que trabajan en coordinación con otras asociaciones de la misma índole de carácter europeo, han frecuentado las instalaciones de Pinto para observar la variedad de aves que frecuentan el depósito controlado.

Gracias al seguimiento realizado con estas prácticas fotográficas se ha podido comprobar una vez más que la Cigüeña blanca ha ido cambiando su migración en las últimas décadas. Esta especie invernaba principalmente en África y su llegada a la península marcaba el inicio de la primavera. Sin embargo, en las últimas décadas cada vez más cigüeñas se han ido quedando en España ya que han encontrado una nueva fuente de alimentación en arrozales y vertederos permitiéndoles sobrevivir durante la época invernal en tierras peninsulares.

Como dato curioso nos han informado que en Pinto recibimos la visita de una cigüeña nacida en la primavera de 1986, que fue anillada en Seseña y que además parece ser que es la cigüeña libre y con anilla más longeva de España.

No debemos olvidar que esta "adicción" de las cigüeñas a la basura puede suponer un riesgo para la especie, ya que la aplicación de la normativa de residuos limita el depósito de materia orgánica en los vertederos, por lo que las cigüeñas deberán encontrar otro lugar en el que abastecerse si quieren seguir viviendo en la Península Ibérica durante todo el año.